Pelo seco, cómo hidratar y reparar

pelo seco, como hidratar y reparar

El pelo seco se presenta en todo tipo de cabello. Es un problema que se genera en aquellos cabellos que no reciben los cuidados apropiados. Además existen factores externos que colaboran en los daños ocasionados a nuestra cabellera. La contaminación, exposición al sol, aplicación de químicos, uso de productos no adecuados y más, terminan por maltratar la hebra capilar. El resultado es un cabello seco y sin vida. La resequedad del cabello, puntas abiertas y quebradizas, se presenta en todos los tipos de cabello.

La buena noticia es que existen soluciones para recuperar el cabello dañado. Nunca es tarde para tener una bonita cabellera. En este post te contaremos sobre el pelo seco, cómo hidratar y reparar. Son cuidados sencillos que ayudan a que tu cabello conserve la humedad y vuelva a tener la sedosidad, brillo y flexibilidad que merece. No dejes de leer y prepárate a recuperar tu cabellera.

Cuidados para hidratar y reparar el pelo seco

El cabello suele dañarse en las puntas. La resequedad es uno de sus mayores problemas, veamos cómo resolverlo y tener una cabellera sana y sedosa.

Corta las puntas cada 3 meses

Cortar el cabello cada 3 meses, elimina las puntas dañadas y abiertas. El cabello vuelve a estar sano y da pie a que el pelo nuevo se muestre con brillo y manejable. Eliminando por completo el pelo seco en las puntas.

Evita lavar el cabello a diario

Lavar el cabello todos los días puede crear mayor producción de sebo. Cuando el cuero cabelludo siente que la grasa que se mantiene en el pelo no es suficiente, las glándulas sebáceas comienzan a producir mayor cantidad. Lo que puede generar un exceso de grasa en el cabello que termine tapando los folículos.

También con el lavado diario, eliminas la grasa necesaria para que el cabello se proteja y vea sano. Esto causa resequedad y hace frágil la fibra capilar. Lava tu cabeza 3 veces por semana.

Usa champú hidratante

El champú que utilices debe ser apto para tu tipo de pelo y tener ingredientes que le aporten hidratación. En meses como otoño y verano, el pelo sufre los daños externos como exposición al sol, contaminación, que lo resecan más aún. Utiliza productos de excelente calidad y que nutran e hidraten el cabello.

Aplica acondicionador

El acondicionador es importante, da un extra de hidratación a tu cabello de forma localizada. Sirve para suavizar y proteger la hebra capilar. Facilita el peinado y puedes desenredar tu melena sin tener que halar y maltratar tu pelo. Utiliza un acondicionador con ingredientes y aceites naturales. Evita aquellos que tienen químicos. También es recomendable aplicar mascarillas caseras para reforzar la hidratación.

Aplica productos especiales para hidratación

Aunque uses champú hidratante y acondicionador. Es conveniente que apliques a tu cabello productos elaborados para reparar el cabello cuando está seco y dañado. Estos productos aportan una doble hidratación y ayudan a absorber nutrientes que fortalecen y reparan tu cabellera. Además brindan protección a tu cabello.

Aplica tratamientos hidratantes una vez a la semana

Si notas que a pesar de los productos hidratantes, aun tu cabello se ve reseco. Es conveniente colocar tratamientos hidratantes y regeneradores una vez a la semana. Estos pueden ser naturales o comerciales. Existen mascarillas caseras que dan excelentes resultados.

No utilices estos productos más de una vez por semana, son potentes y no necesitan más aplicación que la indicada. Se constante, y paciente. En poco tiempo verás cómo tu pelo recobra su vida.

Utiliza aceites naturales

Si tienes el cabello seco y dañado, los aceites naturales son una opción increíble y muy efectiva. Puedes utilizarlos directamente sobre el cabello. Pero también puedes colocarlos en los productos de cuidado capilar que usas. Si quieres utilizar aceites que den resultados óptimos, prueba el aceite de argán, tomillo, almendras y pracaxi.

Evita usar planchas y secadores

El calor que emiten los secadores y planchas, daña y reseca el cabello. Si se usan a una temperatura muy alta, mayor es el daño. Se debe evitar el uso de estos aparatos de calor siempre que sea posible y dejar que el cabello seque de manera natural.

Puedes retirar el exceso de agua con una toalla de manera suave y luego dejar secar al aire libre. Si usas el sacador colócalo en temperatura media y no lo acerques al cuero cabelludo. Si tienes que aplicar calor a tu pelo, emplea un protector antes de someter tu cabello a alguno de estos aparatos.

Protege tu cabello de factores externos

El cabello está expuesto a factores externos durante todo el año. Pero en verano el daño es mucho más. Durante este tiempo, lo sometemos a la exposición directa del sol, el calor, la contaminación. También usamos piscinas y entramos al mar. El agua de las piscinas contiene cloro que decolora y reseca el cabello, además de hacerlo más frágil. El salitre si no es retirado del pelo al salir del mar, también contribuye a dañar y resecar la hebra capilar.

Se debe evitar en lo posible la exposición de nuestro cabello a estos agentes. Pero como no podemos dejar de disfrutar nuestras vacaciones, la manera de cuidar el cabello es enjuagándolo al salir del mar. Usar gorros de baño en piscinas. Utilizar gorros, sombreros, pañuelos y protector solar en el pelo. Mantén el cabello limpio y aplica productos hidratantes antes de lavarlo. Así el daño será menor y recuperarlo luego de las vacaciones será más sencillo.

Evita los productos químicos

Los productos químicos como tintes y decoloraciones, suelen dañar el cabello sano. Cuando el cabello está seco y maltratado, el daño es mayor. Si quieres aplicar algún tinte o decolorar tu cabello, debes recuperar antes el mismo. Hidratarlo y eliminar la resequedad. Si tu cabello se encuentra seco y frágil, no apliques ningún producto que contenga químicos, ya que aumentarías el daño a la hebra capilar.

Mantén una alimentación equilibrada

Si tienes el cabello seco, aumenta los alimentos que contienen nutrientes. Ingiere alimentos ricos en vitamina A, C, D y E. Así como minerales. Consume pescados azules, aguacate, vegetales de hojas verdes, frutas, verduras, frutos secos y cereales.

 

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